No hace falta que nadie nos explique lo tóxico que son los gases emitidos por un coche en un lugar cerrado. Nuestro olfato es difícil de engañar y enseguida nos alerta de que es mejor no permanecer mucho rato respirando en esas condiciones.

Alguna vez ocurre que ponemos en marcha el coche para salir de nuestra plaza de garaje, pero nos detenemos un momento con el motor en marcha para cargar algo en el maletero o que suban nuestros hijos para llevarlos al cole. En estas situaciones nuestro sentido del olfato ya nos alerta de lo peligroso que son los gases producidos por la combustión de gasolina.

Pero la mala sensación que nos produce esto no es sólo efecto de la mala combustión. La falta de una ventilación adecuada hace que esos gases se queden concentrados en el garaje o aparcamiento subterráneo haciéndolos espacios desagradables y nocivos para nuestra salud.

Cómo afecta a nuestra salud la calidad del aire en aparcamientos y garajes

El listado de los gases emanados de la combustión ya asusta. A parte, los que percibe nuestro olfato nos son precisamente los más peligrosos. Estos que no detecta nuestra nariz son el dióxido de carbono (CO2) y el monóxido de carbono (CO). Siendo que son incoloros e inodoros, su acumulación en espacios cerrados no es apreciable y eso los hace más letales si cabe. Cada año cientos de personas pierden la vida por respirar dosis altas.

Según la OMS, el CO2 es un gas que, al producir una deficiencia de oxígeno, puede producir la pérdida de conocimiento y la muerte.

En el organismo, las moléculas del monóxido de carbono desplazan a las de oxígeno provocando daños neuronales y cardiovasculares.

Pero estos no son los únicos gases que pueden concentrarse en un garaje. También están el óxido de nitrógeno (NOx), hidrocarburos no quemados, compuestos de plomo, anhídrido sulfuroso y partículas sólidas.

El óxido de nitrógeno se transforma en ácido nítrico por oxidación en contacto con el oxígeno. Para no resultar alarmistas, tan sólo diremos que el ácido nítrico produce de forma inmediata irritación y quemaduras en altas concentraciones. Pero a largo plazo, aunque sea en pequeñas dosis, puede causar bronquitis crónica, flema, falta de aire e incluso cáncer.

Ventilación adecuada en garajes y aparcamientos

En Dukto llevamos años ocupándonos de que los conductos de extracción de aparcamientos y garajes den un servicio óptimo. Conocer los peligros que implica un cuidado negligente es parte de nuestro trabajo.

Por eso insistimos en que lo mínimo es cumplir con la legislación vigente del Código Técnico de Edificación para evitar males mayores y prevenir riesgos. Esto comprende evitar la acumulación de gases tóxicos y el peligro de incendio.

Para ello, el aparcamiento debe tener abertura de admisión de aire y otra de extracción por cada 100 m2.

Cuando la ventilación natural no es viable, se suele utilizar ventilación mecánica a chorro. Para su correcto funcionamiento, los conductos de extracción de aire deben seguir un estricto protocolo de limpieza y mantenimiento que posibilite 10 cambios de aire por hora.

Evitar peligros para la salud y garantizar la buena calidad del aire que se respira en garajes y aparcamientos es en lo que somos expertos en Dukto. Si necesita más información no dude en contactar con nosotros.